Archive | September 2017

DE LOS NUEVOS TIEMPOS Y LAS VIEJAS MANERAS EN EL ACCESO A LA INFORMACIÓN.

Dentro de poco habrán pasado 8 años desde que escribí en otro Blog,  http://infoinvestigadores.blogspot.com.es/2007/01/nuevos-tiempos.html , un artículo titulado “Nuevos Tiempos”, el cual transcribo y, a continuación comentaré:

“Transcurridos los años, todavía recuerdo las palabras que la profesora de Bibliografía nos dirigía en nuestro primer día de Carrera: “Si pensáis en haceros ricos, os habéis equivocado de profesión y estudios”. Cabe pensar que la buena profesora se refería a la cuestión económica, acertando de lleno, todo hay que decirlo, pero por otro lado también es menester tener en cuenta otro tipo de riquezas.

Actualmente vivimos, y nadie lo niega, en una sociedad que a mi pesar tiende más y más a una mal llamada y definida globalización, cargada de un alto nivel de relativismo, cada vez más tecnificada, más civilizada y civilizadora, pero más cruel donde, sin embargo la información juega un importantísimo papel, o al menos su control y difusión.

Han pasado los años desde que terminé mis estudios de Biblioteconomía y debo reconocer que por entonces se nos formaba en lo que yo denomino Vieja Escuela, pero a lo largo de mi trayectoria profesional he comprobado cómo ha ido evolucionando mi profesión, que no es, ni mucho menos comparable a experiencias de otras personas, otros países, etc..

Prácticamente formado en el mundo de las Bibliotecas Públicas a la antigua usanza, sin embargo ya se atisbaba algo de lo que sería el inminente futuro: no tanto hablar del soporte sino de la difusión de la información, y más concretamente, de la difusión selectiva de la misma, con lo que conlleva de análisis, clasificación y su posterior puesta a disposición.

Ardua tarea la que se nos encomienda a los profesionales y seria responsabilidad, pero vivimos en un mundo, como he dicho, cada vez más relativo.

Ya desde que lo mencionara Ortega y Gasset en su Misión del Bibliotecario, pasando por los diversos manuales escritos sobre el tema y demás demagogias, resulta que se espera de nosotros un alto nivel de base, es decir, aptitudes necesarias para sintetizar, sentido del método y del orden y, además, unas aptitudes sociales, todo aderezado con un muy buen nivel intelectual.

Por descontado, y como el valor al soldado se le supone, me consta que en la mayor parte de quienes elegimos estos Estudios ya existían estos valores.
Mi pregunta es, ¿de qué manera afecta a esta finalidad la todavía falta de reconocimiento de nuestras titulaciones?. No sucede lo mismo con otras profesiones si no, que alguien me diga quién llevaría a su hijo a un médico, o a una escuela,… en donde le conste que no se cuenta con un personal cualificado.

Bibliotecas ha habido desde siempre, pero desgraciadamente, profesionales cualificados, desde hace mucho menos y ¡claro!, hemos de bregar en una situación ya
enraizada.
O sea, ese nivel demandado en nuestros Estudios, pasa a un segundo plano y, además, tampoco parece que sea necesaria la participación de un profesional especializado en Biblioteconomía y/o Documentación, amén de su reconocimiento económico.

Mi impresión es que en este caos el futuro profesional realmente está en manos de los Documentalistas, formados en la base de la Biblioteconomía y después especializados, los cuales aportan todos sus conocimientos a la nueva era de la información y su difusión, y además pueden dirigir sus expectativas laborales tanto al ámbito público como privado.

Sin embargo, los Centros de Documentación son de un origen más reciente, y por lo tanto más ligados a las tecnologías y conceptos más recientes. Más técnicos y especializados cuentan con personal más técnico y especializado, pero tanto que, a veces ocurre, se valoran para su contratación más los conocimientos específicos propios de donde se va a desarrollar la labor que los documentales.

Pero en ambos casos me viene un punto de pesimismo, y es que la introducción de las nuevas tecnologías, en virtud de hacernos la labor más fácil y, sobre todo, rápida, hace que el contacto diario con el documento fuente sea cada vez más reducido, incluso su análisis, lo cual puede llegar a convertirnos en meros elementos de traslado de ubicación de documentos o datos.

Yo siempre he sido partidario de la creencia de que es posible cambiar las cosas desde la base, es decir, desde la formación del propio ciudadano-usuario, ya que debemos recordar que informar es también formar, para favorecer la creación de mentes críticas reflexivas, y que lo sean en base al conocimiento, del cual nosotros, como especialistas, somos depositarios y difusores. “

Lo firmaba como bibliotecario.

Ahora bien……[en proceso]

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SOCIEDAD INTELIGENTE Y DEMOCRACIA.

He tardado mucho en animarme a coger pluma y papel -en el sentido poético y estético- para usar este medio para compartir, más que una opinión o una tesis, un estado de ánimo.

Sorprendido y agradecido a José por su invitación a participar en su blog, he de reconocer el vértigo que esta me produjo al ser la primera vez que algún escrito mío recibe tal mérito…, por no hablar de mis opiniones tan a contramolinos.

Por esto, José, en primer lugar, gracias. Gracias por tu invitación y gracias por tu valor al pedirme tal cosa, de la cual espero no te arrepientas. Espero estar a la altura del nivel de los contertulios y de tu blog.

Desde que recibí tu invitación hasta ahora, han pasado muchas ideas y borradores por mi cabeza, a la par que veía circunstancias sociales sobre las cuales me apetecía dedicarles un tiempo y unas líneas, y que estas estuvieran representadas, o bien en mi propio blog o en el tuyo.

Ningún borrador me cuadraba, hasta que la suma de todos ellos me han llevado a una reflexión sobre como veo la sociedad actual, occidental y, en concreto la nuestra, tratando de ligarla, en lo posible, a unos tiempos actuales llamados “globales” así como también en el contexto de una sociedad europea denominada DEMOCRÁTICA.

Como un flash me vino a la mente un término, Sociedad Inteligente, en el cual acababa terminando una y otra vez, dada la trayectoria de la humanidad, evolutiva, con fijación de conductas sociales, de valores, abierta y dada a aprender en la autocrítica para mejorar y corregirse, en donde lo meramente vulgar queda en un entretenimiento pasajero en pro de ideales más elevados, etc, etc…

Palabras preciosas, las cuales, sumado a mi percepción de la realidad cotidiana y visto lo visto últimamente en diversos medios de comunicación, se me ha derrumbado como un castillo de naipes.

Entiendo de la esperanza puesta en un futuro mejor, pero ¿qué queda de ella si quienes, ahora y antes, pudieron hacer algo y no lo hicieron?

¿Pertenecemos, realmente a una sociedad a la que se le pueda denominar “inteligente”? ¿O quizás nos estamos acercando más y más -dejando un margen de confianza no muy grande- a otra que podemos definir , quizás, como “estúpida”? ¿Cómo casar esto con un sistema que se denomina así mismo como democrático?

Quizás no se trate de un pesimismo al 100 % , sino de pretender buscar una luz que guíe los pasos…, ya que en este mundo, en esta sociedad actual… considero que hay demasiadas luces que encandilan y ciegan…, y despistan, pesando más en estos casos la cantidad que la calidad.

Como simple ciudadano, curioso, con circunstancias propias como todo hijo de vecino, no pretendo erigirme como ejemplo de nada, sino exponer unas percepciones en base a una posición de espectador crítico de lo que me rodea, como tampoco doy por sentado que soy poseedor de verdad absoluta alguna.

Así, intuyo, sabemos que la Historia de la Humanidad, amén de su carácter lineal y progresivo en muchos aspectos, tiene en su poder una buena colección de errores que, como en una rueda, no hace más que girar para repetirse. Especialmente me llaman la atención aquellos que afectan a los grupos de personas bajo la premisa de que nadie aprende en cabeza ajena y la vida se convierte en un caer y levantarse continuos en la cual se repiten los mismos errores que siempre nos han acompañado a lo largo de las distintas épocas de nuestra historia.

Entonces, en base a eso … ¿realmente formamos parte de una Sociedad Inteligente?

Existe la otra alternativa. ¿Estamos en una Sociedad Estúpida?

Tenemos individualmente poco tiempo de vida como para perderla repitiendo errores. ¿Realmente se aprende de los errores ajenos?

Formando parte de una sociedad democrática …, ¿cómo es posible su aplicación?

En cualquier caso, ¿qué es lo que determina que se forme cualquiera de las dos “sociedades” citadas? O planteándolo de distinta forma… ¿qué es lo que le falta?, ¿qué es lo que le sobra?…, ¿qué hemos olvidado en nuestra sociedad?

Me consta que no soy el único que a lo largo de la Historia se ha planteado este tema…, y no precisamente en sociedades que hoy podrían calificarse como puramente democráticas.

Ya Erasmo consideraba la Adulación, Olvido, Pereza y Apatía como hijas de la Diosa Estupidez y, entre los hermanos de estas incluía a Festín y Sueño Profundo, siendo el Placer, el condimento ideal de la madre.

Vida tan feliz,
la de quienes no piensan en nada.
La ignorancia proporciona la vida más feliz.

Antes que él, eso lo dijo Sófocles ya hace muchos siglos, pero ¿hasta qué punto no ha perdido actualidad su opinión?

Hay un principio que, en teoría, define al ser humano como individuo en relación con los demás y esto es… que esa teoría enseña que se trata de un ser denominado “social”.

Esta naturaleza, sin embargo, puede parecer contradictoria si vemos cómo ha sido y es la relación de este con cada uno de su misma especie a lo largo de la historia de la Humanidad. Parece como si se tratara de una relación de amor – odio, sustentado en un principio de “respeta mi independencia, mi libertad, mi poder, mi posición… pero te necesito para afianzarme en todo eso” que, creo, esconde un “sin los otros yo no soy nada”; una necesidad que, en los tiempos actuales, tan dados a ofrecer, vender, una imagen -con lo que eso conlleva de falsedad, de brevedad …, de vacío- parece va en aumento…., algo que en el argot moderno se denomina “postureo”…, el vivir de lo aparente, de una imagen como sacada de tantos selfies y que intentan imitar lo que nos llega tan a menudo a través de los medios de comunicación audiovisuales y las páginas ilustradas en los formatos de papel.

Es por eso que muchas veces me planteo cómo es la relación del ser humano consigo mismo…, si se es capaz de prescindir de las modas y si se plantea el tener tiempo para ello.

La Sociedad y las personas que la conforman …, este ser humano actual, tan “sociable” y tan capaz muchas veces de sorprendernos …, en general, considero, se encuentra vacío en una sociedad que se mueve tan rápido que no tiene tiempo como para afianzar una base en la que sustentarse, pues todo lo pasado -y hablo de lo sucedido ayer, de lo medido en un golpe de salto de página web- no se valora y pasa al olvido.

Nunca mejor dicho: en la sociedad actual se vive al día.

Nunca se aprende por golpes ajenos, como ya he dicho y sabemos, por lo que los mismos errores cometidos antaño siempre se repiten…, pero paradójicamente, con tantos medios disponibles para retener la memoria histórica de nuestros errores y aciertos, sólo puedo pensar que, al contrario de lo que se piensa, nuestra era es la de la desinformación y la del analfabetismo funcional en donde, sí, efectivamente contamos con las fuentes, los medios y -a veces lo dudo- la capacidad para, con todo, poder actuar de manera apropiada en el entorno…, pero por desgracia, no lo hacemos.

Se trata de una sociedad que, falta de criterio y de formación en valores, se deja llevar por el hedonismo, preocupada por su propio bienestar.

Una sociedad que, cada vez más alejada de los valores familiares, no puede recibir de la familia el ejemplo y consejos que ésta le aportaba …, entre ellos el respeto.

Una sociedad que, en su analfabetismo también social, banaliza el concepto de “amistad” poniéndolo al nivel de un niño de corta edad, otorgando tal privilegio sin selección y, por tanto, quitándole el valor social que supone el tener una mano amiga de confianza al margen de la familiar.

Una sociedad sin valores morales que, común a cualquier cultura y religión, podía tener en su profesor o guía religioso… -¿por qué no decirlo?-, un consejero más profundo en cuestiones éticas y morales…, además del aporte de conocimientos; ejemplos ambos que, también, han ido en rápida regresión.

Una sociedad llena de tabúes, totalmente desorientada que, a falta de todo lo anterior, es fácilmente manejable …y lo peor, lo puede ser con sólo un golpe de clic.

Una sociedad que, ¡a Dios gracias!, ha sabido inventarse algo envasado a lo que agarrarse llamado “coachs” para suplir esas carencias.

Y es que, a pesar de todo, esta sociedad necesita agarrarse a algo, porque hasta en la inconsciencia, se ve sola ante todo.

Los antiguos dioses y creencias se ven sustituidos por nuevos dioses y creencias de papel y barro.

Los conocimientos se vuelven más “populares” y accesibles, fáciles de entender pero sin llegar a profundizar.

La realidad se vuelve “virtual”, así como el concepto de amistad y todo “el mundo” gira en torno a una pantalla y lo que de ella sale.

La familia desaparece en aras de una comodidad o por falta de compaginar tiempo, ganas o dinero.

En definitiva: la sociedad y sus componentes se vuelven vulgares consumidores de lo irreal, de la pura imagen, de lo aparente …, como en un querer cerrar los ojos a lo que vaya en contra del yo, en contra del hedonismo y que, en su manera de interactuar, defiende un relativismo moral y, por qué no decirlo, una cierta forma de manipulación.

Las nuevas generaciones ya vienen con el lastre de la anterior generación …, no es algo reciente, en donde el concepto de familia ya empezaba a ser un concepto desestructurado.

La ausencia de responsabilidad en la educación, propiciada por la carencia de un sistema educativo estable y de base sólida, ha dado pie a la ruptura de los valores que, en responsabilidad obligaba a las familias.

Es la sociedad esta y con ella los responsables políticos, quienes han asumido un papel en la educación que va más allá de lo que les corresponde, por la propia desidia de las nuevas familias o porque, muchas veces, no pueden hacer mucho contra el sistema, tan cargado de tabús nuevos, prohibiciones y sanciones.

En la cutrez de su pensamiento se autoasume el papel de “Papá-Estado” y a este le pedimos de tarde en tarde, explicaciones por sus fallos…, cuando la responsabilidad siempre ha sido y es…, nuestra.

De lo contrario, el riesgo que se corre es el del conformismo y el de ceder al Estado competencias que no le corresponden, con una tendencia tenue al excesivo control en aras, precisamente, de esa “democracia”, “seguridad”, “futuro”…, que dice defender.

En el seno de este sistema, la nuevas generaciones quizás salgan con conocimientos técnicos que a los más mayores nos puedan sorprender. Quizás las nuevas tecnologías impregnan maravillosamente los sistemas de enseñanza. Quizás las nuevas generaciones tengan más facilidad para expresarse en idiomas que la que tuvimos nosotros…; pero la capacidad de ser críticos en base a la experiencia de contrastar, la capacidad de entender y explicar lo que les rodea y más cercano …, ¡y no digamos lo más lejano e, incluso, metafísico!…, yo la pongo en duda…; por una sencilla razón: un sistema educacional cerrado que busca la igualdad en donde nunca la hubo -sin pretender ser despectivo- ; la incapacidad de poder decir “no”; la incapacidad de poder reconocer con criterio que se está equivocado en algo, aunque se haya mantenido y defendido a capa y espada; la incapacidad de prescindir del consumismo sin sentido y atroz, de los mensajes estereotipados e interesados de unos terceros…; la incapacidad de PENSAR.

Entonces, ¿qué tipo de sociedad es esta que se autodenomina “democrática”, “inteligente”, “formada”?

La sociedad la conforman individuos. Como uno a uno no seamos capaces de discernir fuera de lo “políticamente correcto” y aplicarlo a nuestro entorno poco se puede esperar de la sociedad como conjunto…, pues la verdadera Democracia se cultiva día a día y es responsabilidad de las “Sociedades Inteligentes”.